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“Amarga Navidad”: o el arte de sobrevivir al dolor.

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La trayectoria cinematografica de Pedro Almodovar es una de las mas coherentes y personales del cine contemporaneo un recorrido que arranca con Pepi Luci Bom y otras chicas del monton (1980) donde ya emerge una mirada libre irreverente y profundamente ligada a los margenes y a la identidad para continuar con Laberinto de pasiones (1982) Entre tinieblas (1983) y Que he hecho yo para merecer esto (1984) donde lo domestico se convierte en territorio de conflicto emocional en Matador (1986) y La ley del deseo (1987) comienza a explorar el deseo como fuerza oscura y transformadora alcanzando en Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) una combinacion magistral de comedia y tragedia en Tacones lejanos (1991) y Kika (1993) el estilo visual se convierte en discurso en Todo sobre mi madre (1999) alcanza una madurez emocional extraordinaria al abordar la maternidad y la perdida Hable con ella (2002) abre una etapa mas introspectiva mientras que La mala educacion (2004) y Volver (2006) ent...

“Peaky Blinders”: El precio de no poder escapar de uno mismo.

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La filmografía de Tom Harper no se entiende como una sucesión de títulos sino como una insistencia casi obsesiva por capturar aquello que permanece cuando todo lo demás se ha derrumbado. En The Woman in Black 2 Angel of Death (2014) ya se intuía una mirada que no buscaba el sobresalto fácil sino la persistencia del miedo. En War and Peace (2016) comprendía que la historia no son los hechos sino las cicatrices que dejan. En Peaky Blinders (2013) encontró un universo donde esa mirada podía desplegarse durante años, donde el crecimiento de un personaje podía medirse no en logros sino en pérdidas. Esta película no es una extensión de ese universo, es su destilación  más pura. Aquí Harper no amplía el relato, lo condensa hasta dejarlo en hueso. Lo lleva a un punto donde cada imagen parece contener todo lo anterior, donde cada silencio pesa como una vida entera. No hay voluntad de espectáculo, hay una necesidad casi íntima de cerrar una herida sabiendo que nunca se cerrará del todo. Murp...

“Tres adioses”:o cuando la vida deja de esperar.

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  La trayectoria cinematográfica de  Isabel Coixet   ha sido siempre una exploración íntima de la fragilidad humana de los cuerpos que sienten antes de entender de las vidas que se quiebran sin hacer ruido y de las mujeres que descubren su verdad cuando el mundo deja de ofrecerles refugio Desde Mi vida sin mi (2003) hasta La vida secreta de las palabras (2005) y La libreria (2017) su cine ha ido depurando una sensibilidad cada vez más desnuda más esencial más incómoda porque cuanto más avanza su filmografía menos necesita apoyarse en estructuras narrativas reconocibles y más se acerca a algo mucho más difícil capturar el instante en que una vida se rompe sin hacer ruido Tres adioses (2025) es quizá el punto donde esa búsqueda alcanza su forma más radical aquí Coixet no acompaña a sus personajes los deja expuestos no suaviza el golpe lo deja caer no ofrece refugio obliga a habitar el vacío Y en ese vacío es donde la película encuentra su verdadera dimensión no como relato ...

“Marty Supreme”: o el arte de vender el alma a la velocidad de una pelota de ping pong.

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La trayectoria cinematográfica del director Josh Safdie explica muy bien por qué Marty Supreme se siente como una descarga de adrenalina moral y sentimental al mismo tiempo. Desde The Pleasure of Being Robbed (2008) hasta Daddy Longlegs (2009) Heaven Knows What (2014) Good Time (2017) y Uncut Gems (2019) su cine ha perseguido siempre a criaturas que viven al borde del colapso y que convierten la ciudad en una jungla nerviosa donde cada minuto parece el ultimo. Marty Supreme supone además su primer gran salto en solitario tras la separación artística con Benny Safdie y también su regreso como director en solitario de un largometraje por primera vez desde 2008. Esa evolución no significa una ruptura con su mundo sino una ampliación. Aquí sigue latiendo su obsesión por el buscavidas por el timador por el hombre que confunde destino con delirio. Pero todo aparece elevado a una escala más grande más brillante más ambiciosa y más amarga. Safdie no mira a Marty Mauser como a un simple campeón...