Le Faux Soir: cuando una imprenta se convierte en un arma.
Michaël R. Roskam lleva años construyendo un cine atravesado por personajes que viven bajo presión y por ambientes donde la violencia nunca necesita anunciarse para hacerse sentir. Bullhead (2011) convirtió el cuerpo y la masculinidad herida en territorio trágico. The Drop (2014) trasladó esa tensión a un universo criminal contenido y sombrío. Le Fidèle (2017) llevó el romanticismo hacia el fatalismo y la delincuencia. Con Le Faux Soir (2026) regresa al largometraje desde un lugar aparentemente distinto. El de la película histórica. Sin embargo basta observar unos minutos para comprobar que Roskam sigue hablando de lo mismo. De hombres y mujeres atrapados dentro de sistemas de poder. De individuos que buscan una pequeña fisura por la que recuperar la libertad. Esta vez la violencia no se combate principalmente con pistolas. Se combate con palabras. Con papel. Con tinta. Con humor. Y precisamente ahí se encuentra la extraordinaria singularidad de la película. Arieh Worthalter sosti...