“La doble libertad”: Bosque y silencio.
La trayectoria cinematográfica de Lisandro Alonso siempre ha parecido avanzar en dirección contraria al resto del cine contemporáneo. Mientras la mayoría de directores buscan historias cada vez más grandes más veloces y más llenas de estímulos Alonso lleva más de dos décadas depurando el silencio hasta convertirlo en una forma de lenguaje cinematográfico casi espiritual. Desde La libertad (2001) Los muertos (2004) Fantasma (2006) Liverpool (2008) Jauja (2014) y Eureka (2023) su cine ha estado marcado por hombres errantes personajes suspendidos entre el aislamiento y la desaparición seres humanos que parecen vivir fuera del tiempo moderno como si pertenecieran a una dimensión anterior al ruido del mundo. Pero lo fascinante de su evolución es que nunca ha repetido exactamente la misma película. Cada obra ha funcionado como una mutación de la anterior. Como si Alonso hubiera pasado toda su carrera intentando capturar algo imposible de definir. El peso del tiempo sobre el cuerpo huma...