“La Gradiva”: La adolescencia como catástrofe emocional
La trayectoria cinematográfica de Marine Atlan parecía destinada desde hace años a desembocar en una película como La Gradiva. Antes incluso de dirigir su primer largometraje ya había construido una de las miradas visuales más hipnóticas y personales del nuevo cine francés gracias a su trabajo como directora de fotografía en películas como Jessica Forever (2018) Foudre (2022) o L’Engloutie (2025). En todas ellas existía una obsesión constante por los cuerpos vulnerables por la adolescencia entendida como un territorio emocional salvaje y por la luz como forma de expresar aquello que los personajes son incapaces de verbalizar. Pero donde otros directores de fotografía suelen quedarse atrapados en la belleza estética Marine Atlan da un paso mucho más difícil y mucho más raro. Consigue convertir la imagen en emoción pura. Y eso es precisamente lo que convierte La Gradiva en una de las películas más comentadas y perturbadoras del Festival de Cannes 2026. No porque sea escandalosa ni ...