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“Los músicos”: La armonía no consiste en ser iguales, sino en saber sonar juntos.

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  La trayectoria cinematográfica del director Grégory Magne llega a Los músicos (2025) como la consolidación de un cineasta capaz de encontrar lo extraordinario en los pequeños gestos. Desde L’Air de rien (2012) hasta Les Parfums (2020) siempre ha demostrado una sensibilidad especial para observar personajes heridos que buscan recuperar un lugar en el mundo sin recurrir al dramatismo fácil. Su cine habla de personas antes que de historias y en Los músicos encuentra probablemente el escenario ideal para desarrollar esa mirada. Lo que comienza como una película sobre un concierto imposible termina convirtiéndose en una hermosa reflexión sobre la convivencia el talento y la necesidad de aprender a escuchar a los demás. Astrid Thompson consigue reunir cuatro Stradivarius para cumplir el sueño que su padre nunca pudo ver realizado. Sin embargo el verdadero conflicto nunca reside en los instrumentos sino en quienes deben hacerlos sonar. Cuatro intérpretes extraordinarios incapaces de toc...

“Big Girls Don’t Cry”: El precio de dejar de fingir.

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Hay películas que cuentan el paso de la infancia a la edad adulta. Big Girls Dont Cry hace algo mucho más difícil. Nos recuerda el instante exacto en el que dejamos de reconocernos porque empezamos a vivir pendientes de la mirada de los demás. Todos hemos interpretado alguna vez un personaje para sentirnos aceptados. Todos hemos fingido ser un poco distintos con la esperanza de recibir el cariño que creíamos imposible alcanzar siendo nosotros mismos. Paloma Schneideman convierte esa idea en el alma de una película que habla de una adolescente en la Nueva Zelanda rural de 2006 pero que en realidad termina hablando de cualquiera que alguna vez haya confundido el amor con la necesidad de agradar. La trayectoria cinematográfica de Schneideman comienza con una ópera prima de una madurez sorprendente. No pretende demostrar cuánto domina el lenguaje cinematográfico ni busca impresionar mediante grandes giros narrativos. Su mayor virtud consiste precisamente en la contención. Filma como quien ...

“La bola negra”: La película que Federico García Lorca nunca pudo terminar.

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  La trayectoria cinematográfica de Javier Calvo y Javier Ambrossi encuentra en La bola negra el punto de madurez que todo gran autor persigue a lo largo de su carrera. No se trata únicamente de una evolución técnica ni de un aumento en la dimensión de sus producciones. Lo verdaderamente importante es comprobar cómo han sido capaces de ampliar constantemente su mirada sin perder jamás aquello que hizo especial su cine desde el principio. Muy pocos cineastas consiguen crecer sin renunciar a su identidad. Ellos lo han logrado. Cada nuevo proyecto ha supuesto un paso adelante sin romper nunca el vínculo emocional que mantienen con sus personajes y con el espectador. El premio a la Mejor Dirección obtenido en el Festival de Cannes confirma una trayectoria que difícilmente puede explicarse como un éxito repentino. Es la consecuencia natural de años de trabajo construyendo una filmografía coherente donde cada obra dialoga con la anterior y prepara el camino para la siguiente. Resulta esp...